viernes, junio 03, 2016

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Me levanté tarde.
Me quedé despierto hasta las ocho de la mañana.
Escribía un artículo sobre una película basada en un escritor que se suicidó hace no muchos años. Ya la había visto, pero no la recordaba ciertos tramos y entonces me puse verla para reforzar algunas impresiones. Mientras la miraba, hice un alto, porque Onur comenzó a ladrar, más de lo acostumbrado. Entonces salí a la puerta, cosa que me cercioraba a qué se debía su inquietud. Pero no, no era nada del otro mundo, solo las caídas de unas maletas que se descargaban de un taxi en el que venía un vecino, seguramente, de viaje.
Al regresar a la película, me cercioré de unas hojas sujetadas con un gancho grueso. Las cojo y esas hojas eran el texto que leí en San Marcos hace unas semanas, día en el que se celebraba el aniversario de la universidad. Aquella vez hablé de la poesía peruana de las nuevas voces que han aparecido desde el 2010 en adelante. Bien dicen que la relectura nos brinda otras impresiones y esta relectura no resultó ajena a ese dicho, ya que supe que debía reforzar en algunos pasajes, sin importar si fortalecía mis críticas hacia el bajo nivel general y las poses infaltables que se han vuelto una marca registrada de prácticamente todos los nuevos poetas, poses que también han sabido estilizar los más discretos, aquellos que se salvaban de mis señalamientos.
Reforzaré algunas partes del texto y se lo pasaré a Jaime de LPG. 
Vuelvo a la película. La termino y abro al toque un archivo en Word, en el que avanzo cerca de 200 palabras. En unas horas volveré al texto para reforzarlo, porque se me antojó ver otra película, una de la que casi no recordaba casi nada, de la que solo guardaba algunas imágenes muy concretas y que me conectaban con la protagonista, ni siquiera con la trama o el argumento general, sino con la mujer que era la metáfora del idealismo vital. Bueno, esa era mi impresión antes de sentarme a rencontrarme con Betty Blue. Me puse a verla con mucha expectativa, mas no calculé que duraba poco más de tres horas, que ni me suma ni me resta, solo que hizo me acostara más tarde de lo que pensaba, pero no importa, la película sigue siendo fresca y la volví a ella gracias a los ecos que me hacían referencia a lo largo de la semana, ecos, que sentía en el wsp, el chat de fb, hasta en los encuentros pautados por el azar, o en el trailer que ves sin ver en el cable. No me hago problemas: cuando los ecos referidos a un tema/tópico se me presentan de forma continua, los asumo como señales.

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