domingo, junio 05, 2016

democracia rescatada

Faltando un cuarto de hora para el Flash electoral, un pata con buenos contactos en prensa, me informó que una de las encuestadoras se la jugaría íntegro por Keiko Fujimori.
Y así fue. CPI le otorgó una ventaja de 2 % a Keiko sobre PPK.
Pero las otras tres encuestas reflejan otra verdad, esa verdad que ahora ha convertido a los más airados fujimoristas en tiernos gatitos que invocan calma y tranquilidad.
Lo cierto es que no nos sorprende el actuar de CPI. Sabemos de sobra lo que esta empresa representa en la historia democrática peruana, en lo que concierne a los procesos electorales. CPI, de Manuel Saavedra, nunca ha dejado de ser el bastión de la familia Fujimori, encargada de confundir a la opinión pública. Eso lo podemos intuir, y hasta forjar sospechas razonables, con mayor razón cuando el señor Saavedra tuvo meses atrás una extraña reunión con el secretario naranja Joaquín Ramírez, el hombre de confianza de la señora Fujimori, el más más en el financiamiento de la campaña millonaria de Fuerza Popular, así es, Ramírez, Joaquín, el personaje también investigado por la DEA por lavado de activos y narcotráfico.
Entonces, no sorprende que esta encuesta sea la lanza de guerra del fujimorismo.
Más allá de estos hechos, todos los peruanos responsables nos debemos felicitar por esta faena. Lo que parecía imposible se hizo posible, obviamente real. Esta situación nos permite aseverar que todavía este país tiene mucho para la esperanza y la salvación. La podredumbre moral que nos legó el fujimorismo se tiene que combatir con educación y cultura, con discurso y coherencia que honre ese discurso. No deja de ser una vergüenza que pese al tiempo transcurrido, el fujimorismo siga siendo una fuerza repartida entre lo latente y patente en el imaginario de la población. Hay que combatir esa fuerza, esa es la tarea que nos queda de ahora en adelante, para que así nuestros problemas sean otros, más enfocados en los enormes problemas del país.
En lo personal, ya me cansé de luchar contra mafias cada cinco años. Es una pérdida de tiempo en todo sentido. El fujimorismo es la delincuencia, lo lumpen disfrazado de política, la criminalidad que apela a la dádiva para comprar a los menos favorecidos en economía, educación y, sin duda, cultura. 
No lo pienso mucho. Esa es la tarea que nos queda y depende cada uno cumplirla a cabalidad, empezando por casa, nuestros amigos, conocidos y en cada oportunidad que tengamos para interactuar.

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