viernes, octubre 14, 2016

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Al despertar, algo sudoroso, seguramente a causa del sueño en el que corría alrededor de un campo de fútbol, en cuyo centro se celebraba un concierto de ballet, cometí el error de prender el celular, guiado por el morbo de ver en qué había quedado la indignación de nuestros preclaros autores con lo del Nobel de Literatura a Dylan.
El morbo, al final, tuvo su recompensa, puesto que no puedo quejar. Me reí rico, lo suficiente para terminar de despertarme y ponerme a leer por una hora, antes de alistarme para ir a la librería.
De lo que vengo leyendo y que acabaré antes del domingo, De dónde venimos los cholos de Marco Avilés, La isla de los condenados de Dagerman y El agujero en la pared de Fonseca. También seleccionaré para ver en Neftlix la homónima serie inglesa que inspiró a The House of Cards. Fácil pasaré curso a algunos episodios mientras esté en la librería.
Como sea, me duché, tomé un ligero desayuno y salí en calma hacia mi destino.
Sin embargo, cuando bajé del Metropolitano, en la estación Jirón de la Unión, en la intersección de Carabaylla con Emancipación, confirmé lo que suponía que veía desde la distancia mientras me acercaba al cruce. Un estrambótico narrador local, borracho, tambaleándose, vociferando, entre lo que se le podía entender, contra el Nobel de Dylan. Ninguneaba a los transeúntes, que lo miraban extraño, y con pena, porque este borracho en la plena esencia de su huachafería, les decía que no habían ganado un importante premio literario local, que para él, su premio era más importante que el Nobel de Dylan. 
Cuidé de que no me mirara y caminé detrás, y en diagonal, de dos flacas periodistas de El Comercio o Caretas (las ubicaba de vista), solo así estuve fuera del ángulo de visión de este tipo, que no paraba de denigrar a Dylan. Obvio, más de uno sabía qué cosa era el Nobel como preio, y seguramente más de uno más ubicaba a Dylan, pero de lo que no tenían la más puta idea era el premio nacional de novela. Felizmente, este borracho se calló cuando una abuelita le dijo: “calla imbéeeeeecil”.

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