domingo, octubre 02, 2016

activismo mainstream

Creo que más de uno recordará el mes de setiembre de este año como uno peculiar y a la vez indignante. Cada quien es libre de sacar sus conclusiones, conozco a las chicas que se han visto violentadas y estoy con las personas que las han apoyado en estas últimos días. También conozco a personas que han apoyado la otra causa, la de la “víctima” del linchamiento. Al respecto, a medida que pasen los días, las cosas, y en la calma necesaria, irán acomodándose en transparencia a favor de las chicas agredidas.
Pero no es de las chicas agredidas ni de la “víctima” del linchamiento de lo que quiero escribir en este post, sino de la tibieza que sobre el asunto mostró el colectivo Niunamenos, que en esta tibieza me demostró y corroboró lo que muchas amigas y conocidas me decían del mismo, sobre sus guerras internas y afanes políticos de sus líderes en el mediano plazo.
En los últimos días me he dedicado a revisar las cuentas de este colectivo, que bajo el éxito de la marcha del pasado 13 de agosto, estaba llamado a cuidar y fiscalizar sobre los abusos que se cometen contra la mujer en este país. Más allá de un pronunciamiento tibio sobre el caso de las chicas agredidas por el crítico, Niunamenos no demostró la más mínima voluntad política por proteger a estas mujeres que sí recibieron el apoyo de mujeres comprometidas con la justicia y sin afanes de forjarse una carrera política, siendo estas las que animaron a chicas agredidas a dar la cara en los momentos en los que el discurso del crítico venía cambiando de estrategia. Las chicas agredidas, al final, dieron la cara, y lo hicieron con seguridad y valentía.
¿Qué esperábamos de Niunamenos? En principio: coherencia. ¿Qué debieron hacer cuando estas denuncias estallaron, teniendo en cuenta que la persona acusada había sido uno de sus aliados en los días previos a la marcha? Pues fácil: aferrarse a los principios que el colectivo pregona defender y hacer un llamado público a las chicas agredidas, brindarles apoyo moral y discursivo. Solo así se podía analizar los casos, filtrarlos y solo quedarse con los que se servirían para una denuncia fuerte. No lo hicieron, se dedicaron a ver la situación de lejos, a la espera del oportunismo. 
Si este país maltrata a las mujeres, no es solo por la tara machista, sino porque esta tara también recibe el apoyo involuntario y acomodaticio de colectivos como Niunamenos. Felizmente, sí tenemos colectivos de mujeres que defienden a las mujeres sin prestarse a la frivolidad del figuretismo.

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