lunes, noviembre 28, 2016

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Me despierto temprano y cometo el error de sintonizar Canal N. Mario Ghibellini entrevista a Marisa Glave. Veo y escucho la entrevista sin verla ni escucharla, pero sí presto atención cuando se le pregunta a Glave qué opina de la muerte de Castro. En este sentido, Glave hace alarde de una mescolanza de lugares comunes y tibiezas conceptuales que me arrojan una triste realidad: a esta lideresa de izquierda le falta leer un montón, forjar un discurso fuerte que motive un intercambio de ideas basadas en principios y no en creencias ideológicas canalizadas en una periclitada sabiduría oral.
Pero bueno, dejo ahí la entrevista, no voy a dinamitar mi mañana con semejantes actos de soberbia. Y es una pena decirlo, porque Glave me cae bien, pero cuando defiende lo indefendible, y encima haciéndolo con altanería, uno pone en duda si esos grandes principios que dice defender descansan en la responsabilidad intelectual y en las parcelas de la ética.
Me concentro en lo mío, que es lo me importa en estas horas. Abro los archivos que estoy trabajando, pero creo uno nuevo, en donde escribiré la reseña de Cuba Stone de Sinay, Joselo y Gamboa. No adelantaré nada de esta reseña, quiero plasmar a mano las primeras impresiones que me dejó esta lectura, luego ordenaré estas impresiones y las pasaré a la pantalla.
Ahora, desde hace algunos días algunos lectores me preguntan qué ha pasado con la plantilla del blog, cosa que me alegra, porque eso quiere decir que también miran mi perfil y la barra de enlaces. Y en realidad no sé qué responder, no sé a razón de qué mi perfil y la barra de enlaces aparecen al final de la página. Quise solucionar ese problema, que en verdad es una cuestión de estética visual, pero poco o nada puedo hacer, ya que la plantilla del blog y su codificación pertenecen a la protohistoria de los blogs. El hecho que lleve muchos años con este blog, no quiere decir que sea un experto en webs, lo mío siempre ha sido lo básico, y en lo básico he hecho lo que he podido, que no es poco, dicho sea.
Por otra parte, el viernes en la noche, golpe de nueve, mientras caminaba por las calles del centro, más de una punta me llama y me escribe al Inbox. Los mensajes y las cuatro llamadas me anunciaban a los ganadores del Premio Copé, tanto en Cuento y Ensayo.
Bueno, no nos vamos a sorprender, la irresponsabilidad con la se maneja la información en Petroperú es muy conocida por todos. Y la manera como esta se anuncia en las redes, antes de su pronunciamiento oficial, es parte de una criollada que ya vemos que se está haciendo costumbre. Pero más allá de estas peculiaridades locales, me alegra saber que un par de lectores que conozco lograron menciones en Cuento, como el buen narrador Carlos Zambrano, a quien felicito. Del mismo modo felicito a Diego Trelles por obtener el Copé de Ensayo, con lo que parece ser un trabajo que dará nuevos aires a lo que suele premiarse en los terrenos copistas. El tema de su ensayo me interesa y lo leeré cuando se publique. Además, ya le hice llegar mis felicitaciones por medio de su siamés “Kevin Arnold” Víctor Ruiz. Solo por esta vez, dejaré de llamar a Trelles “Chiboliné du France” o “ChDF”. Y le pido, en buena onda, que deje de odiarme y que no me indisponga con mis amigos. No me gusta la idea de ser la obsesión de alguien a quien medio mundo en Lima llama “Chibolín” y en París “Chiboliné du France” o “ChDF”. 
Eso.

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