viernes, diciembre 02, 2016

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Mientras me dirijo a la cocina, Onur me persigue, cada cuatro pasos y medio da un salto, sin duda, el falso pekinés me está pidiendo su desayuno, puesto que la hora del mismo, no tiene que ser la hora en que yo tome el mío. Entonces, Onur se convierte en prioridad en esta mañana gris, pero húmeda, y sumamente tibia.
Una vez que el perro colma su hambre, me preparo una taza de café y licuó las frutas que me han dejado. En Spotify ubico el último álbum de los Rolling Stones, Blue & Lonesome, y al parecer, en lo que poco que voy escuchando, la banda inglesa regresa a la esencia de sus orígenes musicales, pero sé también que es muy pronto para decir algo al respecto, algo contundente.
Prendo la Laptop y hago una anotación en mi cuaderno de una película que volví a ver anoche, Super Cool/Superbad de Greg Mottola.
Si hacemos una encuesta al paso sobre esta película, más de uno me dirá que es una película muy divertida, pero esa valoración no es más que un eufemismo de lo que no se quiere decir, porque no solo los conocedores son infectados por la posería, también los cinemeros. Existe pues un pudor que nos impide dictaminar su valor, que no es más que la parodia de nuestra adolescencia, al menos yo sí me siento identificado en esas largas noches de juerga adolescente en las que recorría toda la ciudad por el trago idóneo que me justificara ante las flacas que me interesaban en un tono.
En este sentido, las poserías no van conmigo, Super Cool es una obra maestra que nos ayudara a entender y valorar más a esa generación noventera que sí tiene mucho más que decir, ya sea de su antecesora y de las que la siguen, una generación muy privilegiada en términos creativos, en cuanto a su contexto inmediato. 
Comienzo a revisar mis correos e Inbox de Facebook. En uno de ellos me dicen que han recibido mi reseña de Cuba Stone y que la publican este lunes. DK me manda una foto de su almuerzo de ayer, esa es la costumbre que viene exhibiendo este Zepita, me adjunta las fotos de sus almuerzos, entonces decido desahuevarlo, porque esos platos no generan la más mínima provocación culinaria, eso ocurre cuando crees que la comida peruana pasa por los programas de cocina de Plus TV.

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