martes, abril 05, 2016

450

Me quedé dormido hasta tarde. Con las mismas me levanté y me metí a la ducha. Era de noche y no sabía ni me interesaba la hora, solo en mi mente estaba la idea de pasar a limpio las notas que había hecho de una serie que me había gustado como mierda.
Solo tenía prendido el cel, mi única conexión con el mundo.
Abrí un archivo en Word. Si las cosas me salían bien, lo terminaría en menos de lo que me esperaba.
En esas me encontraba, avanzando y corrigiendo al galope, cambiando ideas y el estilo de lo que sería un artículo de la quizá sea la mejor serie latinoamericana de la historia, al menos en mi opinión.
Los problemas comienzan cuando las alertas y sonidos se manifiestan en mi celular. Llegan los mensajes de texto, las llamadas que no joden con el sonido porque están en vibrador, del mismo modo los ruiditos del chat de Facebook. Es un ataque en tropel, de conocidos, amigas y amigos. Muchos  querían saber qué pensaba de estas elecciones, y muchos también querían saber por quién finalmente me había decidido. No, no es que sea una personalidad de la que no pocos anden pendiente, sino que la coyuntura electoral se ha vuelto en el eje temático hasta para el menos interesado en política.
Entonces, para no contaminar mi mente, me vuelvo en el ser más político del Perú, en el perro rabioso de la ideología y la coherencia discursiva, es decir, me convierto en un apolítico, me reservo el derecho a opinar de política, de PPPapers, de la amiga y luchadora por los presos políticos venezolanos, del señorón, del panzón y del chacano, mas no así de la Rata naranja, para la que siempre tengo una que otra palabra, inevitable pues. 
La idea es quedar totalmente libre cerca de las cinco de la tarde. Debo ir a una conferencia y con las mismas dirigirme al centro, a la marcha contra la candidatura de la Rata naranja, en donde me encontraré con el colectivo La Jauría y demás comandos democráticos. Es obvio, hay que defender la democracia, por más débil que sea esta, es una democracia que tiene que cuidarse y eso lo sabemos los que salimos a las calles desde 1997, año en que la dictadura de Fujimori se desató con sinverguenzería. Los lectores peruanos/peruanas del blog me entienden, y si eres peruano/peruana y no entiendes, es que nunca has luchado/protestado contra la Rata naranja. Así es.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal