lunes, junio 13, 2016

la entrevista

Días atrás Edwin Cavello de Lima Gris me preguntó si me podía hacer una entrevista en Radio Planicie. Le acepté la entrevista con el ánimo de siempre. Sin embargo, cuando el banner promocional comenzó a circular por las redes, más de uno me pidió que no vaya a la entrevista porque me iba a quemar a cuenta de lo tendencioso que a veces es Cavello en sus entrevistas. No me hice problemas, llamé a la calma a los buenos “amigos” que me advirtieron con las mejores intenciones. No me hacía problemas, si hay algo que me gusta de Cavello es precisamente el ají con el que condimenta sus entrevistas.
Obviamente, sabía a qué tipo de entrevista me dirigía. Lo que no sabía era que para llegar a Radio Planicie el trayecto me iba a tomar 25 años. 25 años en los que no volvía a San Juan Lurigancho y que pude ver desde mi asiento del tren eléctrico, que, dicho sea, abordaba por primera vez. Así es, parte de mi niñez la pasé entre Celima y San Silvestre, y sin duda, me embargó un vacío y un ligero temblor en el estómago al ver que el país de la niñez recorrido y disfrutado simplemente ya no existía. Este reencuentro con el país de la infancia lo veía desde poco más de 20 metros de altura. No había mucho por hacer, una parte de mí había terminado por desaparecer. Durante mucho tiempo me preguntaba por el día en que volvería a recorrer las calles de San Silvestre, el bosque de Caja de Agua, pero nada, ese país de infancia ya vivía en el capricho de mi imaginación.
Me bajé en la Estación San Carlos y tomé un mototaxi a Radio Planicie. Me habían dicho que la estación radial estaba cerca, pero no, esta quedaba justo detrás del penal. Ajá, el penal. Entonces mi ánimo cambió porque siempre quise conocer, aunque sea por fuera, el penal de SJL. Pasamos por el penal y la verdad es que no me sentí del todo impresionado. Le pregunté al mototaxista por el penal Castro Castro, quizá ese penal sí sería lo que se suponía para mí era un penal. El Castro Castro quedaba a diez minutos “más arriba”, y casi, lo pensé, sí, le propongo que cambie la ruta, pero ya estábamos en Radio Planicie.
La entrevista tuvo su respectivo ají. Cavello no estaba solo, también conducía el programa Luis Felipe Alpaca. Y no era el único entrevistado, me acompañaba también el joven poeta Franco Osorio-Antunez de Mayolo. Hablamos de todo, pese a que el inicio del Perú-Brasil se apoderaba del imaginario inmediato. Al menos en el mío sí, que no esperaba gran cosa del encuentro, pero siempre a todo fanático del fútbol le va a picar esa curiosidad por ver un partido que, lo más probable, es que vayas a perder.
Dije lo que pensaba y eso es lo paja, decir lo que se piensa sin guardarse nada. Tranquilo contigo mismo ante todo. Aunque a veces la cagas involuntariamente, en las que mezclas ideas sobre un escritor X para adjudicárselas a otro no merecedor de esas palabras. Eso fue lo que me pasó cuando quise recomendar, entre varios títulos, Un lugar como este de Carlos Arámbulo.
Si los lectores del blog quieren escuchar la entrevista, ingresen aquí.

5 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Una cosa es condimentar con ají y otra es la difamación. Cavello, además, es vivazo. Consigue a terceros que digan lo que él no está dispuesto a afirmar. Si a él le gusta hablar con ají, pues que se acostumbre a escuchar el rocoto que usan para referirse a cuestiones no tan santas en las que está implicado.

6:03 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

tengo muchos puntos en contra con Cavello, pero en esta entrevista no veo en ningún momento en dónde está la difamación, quizá una que otra adjetivación. y si hablamos de rocoto, sería ideal que digas cuáles son, cosa que así equiparemos la idea y no queden cosas en el terreno de los supuestos.

saludos

G

4:17 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

En ningún momento he dicho que en su entrevista, señor Ortiz, se comete acto de difamación. Lo expresé como noción general alrededor de Lima Gris. Es sabido, basta con googlear, que en la página de Lima Gris sí se ha practicado tal modalidad con gente respetable del mundo del arte como Jorge Villacorta o Gustavo Buntinx, o académicos como Víctor Vich. ¿A quién usó para esta presunta denuncia? A Eduardo Villanes. Digamos que este es un ejemplo. Entiendo que usted pueda tener diferencias con otros personajes del mundo editorial, pero lo hecho contra un joven poeta dedicado a editar libros fue tan escandaloso que, hasta donde recuerdo, en Lima Gris se tuvo que dar marcha atrás con esa presunta denuncia. Incluso, por este episodio, Yrigoyen se manifestó, en muy duros términos, en contra de esa revista 'cultural'. También se ha acusado a gestores culturales de otras disciplinas de robar -usando en sus titulares tendenciosos, valga la redundancia, la palabra "robar"-, y usted bien sabe que robar es un delito estipulado en el código penal. En el terreno de los supuestos es en el que trabaja el señor en mención. Para hacer denuncias, responsabilidad obliga, siempre se debe recurrir a más de una fuente y aparecer con la palabra del denunciado. Lamentablemente, nunca nada de eso ha ocurrido en Lima Gris.

Gracias por su tiempo y disculpe si usted considera que comentarios como estos enturbian su blog.

2:49 a.m.  
Blogger Gabriel Ruiz Ortega dijo...

no se enturbia mi blog cuando se dejan las cosas claras.
en la entrevista que señalas, no veo en ningún momento ni un atisbo de difamación, sí, como te señalé en un comentario anterior, uno que otro exceso en la adjetivación.
digamos que sé al medio que iba para la entrevista. y como dije, tengo más de un punto de desencuentro con la política de LG. y que lo dije en la entrevista de alguna u otra manera lo he manifestado en varios medios.
no he estado al tanto de lo que dices de JV y GB, pero sí en lo que se dijo sobre V Ruiz, que me pareció una nota atendible en su esencia, pero pésimamente presentada, porque de existir contubernios entre editoriales y gobiernos regionales, los hay, pero más de uno calla debido al temor de quedar con entidad alguna del estado. al respecto: la explicación que ofreció VR refuerza la esencia de la nota de LG, hay que ser muy ingenuo (o no saber, que no está mal, cómo se manejan aspectos de logística editorial hasta para adquirir papel) para creer en la viabilidad de lo que dijo en su descargo.
en este punto sí puedo decir algo al respecto, pero no como quisiera en los otros casos que indicas, bueno, es que tampoco ando atento a todo lo que ocurra en el mundo cultural. mas sí creo que es positivo señalar políticas aviesas, si es que las hubiera. así es que en ese sentido, todo ok.
y mis apellidos son Ruiz Ortega, no Ortiz.
saludos
G

3:09 a.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Perdón por lo de Ortiz, ha sido descuido mío.

Estamos de acuerdo en señalar los malos manejos, donde los hubiere. Siempre y cuando se presenten las pruebas del caso. Hablar a media voz no nos hace bien como sociedad.

11:51 a.m.  

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