jueves, junio 26, 2008

Alonso Cueto

Llegamos al borde del malecón.
Las olas formaban una cinta, se diluían cerca de la orilla. El restaurante La Rosa Náutica, donde yo había comido con Miriam, parecía un palacio brumoso sobre el agua. La extensión acerada, los alzamientos circulares, las espumas largas sobre la orilla, el ingreso a la gran curva que se pierde en el cielo, las olas explosionando en un rapto de euforia, expirando en la playa y regresando desde lejos. Todo ocurría como a una gran distancia, en un gran velo de horror.
- El otro día fui a una academia cerca de tu casa -le dije-. Allí hay unas clases de preparación para la Universidad de Ingeniería. Te enseñan matemáticas y te preparan para el examen. Ahora, cuando regresemos pasamos por allí a ver si puedes empezar.
Creo que no me contestó. Pero cuando volteé, Miguel me estaba mirando. Me miraba de frente por primera vez, como creo que nunca lo había hecho. Entonces vi el reflejo marrón de los ojos, los ojos que había visto en la cama de ese hospital. A diferencia de ese día sin embargo, cuando me había dado media vuelta y lo había dejado allí para que se muriera, me quedé sentado junto a él, un largo rato, en silencio.
- Quería decirle algo -me dijo- ...hace tiempo.
- ¿Qué?
Miró al horizonte. El invierno se extendía sobre el mar y se perdía en el largo brazo de La Punta.
- Quería agradecerle -dijo-. Agradecerle. Nada más.
(De: LA HORA AZUL. Anagrama/Peisa, Narrativas Hispánicas, 2005. Imagen, fotografía de Dominique Favre, tomada de aquí.)

martes, junio 24, 2008

Viernes 27: Alexis Iparraguirre en la universidad Federico Villarreal


Siguiendo con el ciclo de charlas y presentaciones del ciclo La Nueva Narrativa Peruana, organizado por la Escuela de Literatura de la universidad Federico Villarreal a través de sus pujantes alumnos Jorge Vergara, Jonathan Timaná y Armando Alzamora, el turno para este viernes 27, a las 12 y 30 en la Sala de Grados Antenor Orrego, es para el muy buen narrador Alexis Iparraguirre, el flamante primer ganador del Premio Nacional PUCP de Narrativa con su libro de cuentos EL INVENTARIO DE LAS NAVES.

Para muchos, incluyéndome, Iparraguirre es el mejor exponente en cuento de la nueva camada de jóvenes narradores peruanos, y estoy seguro de que el próximo viernes hará gala de lo mejor que sabe hacer: destilar su pasión, amor y fervor por la literatura.

Un dúo de escritores de respeto será el encargado de hablar de las evidentes virtudes de EIDLN: el narrador y crítico José Guich (AÑO SABÁTICO, EL MASCARÓN DE PROA, junto a Luis Fernando Chueca y Carlos López Degregori EN LA COMARCA OSCURA: LIMA EN LA POESÍA PERUANA 1950 - 2000 y con Alejandro Susti CIUDADES OCULTAS. LIMA EN EL CUENTO PERUANO MODERNO) y el narrador y catedrático Julián Pérez (TRANSEÚNTES, PIEL DE UTOPÍA y las novelazas RETABLO y EL FANTASMA QUE TE DESGARRA).

La moderación, más sus breves comentarios, recaerá en este blogger.

Como en la presentación y charla anterior, se recomienda ir temprano puesto que la sala Antenor Orrego se llenará.

Imagen, Alexis Iparraguirre, por Jonathan Timaná.

sábado, junio 21, 2008

Aviador Dro: "Himno Aéreo"

miércoles, junio 18, 2008

Jorge Salazar


Sé que es un poco tarde para dar cuenta del fallecimiento de ese extraordinario escritor que fue Jorge Salazar (Lima, 1942 - 2008). Nunca tuve la suerte de saludarlo, ni mucho menos de verlo, pero lo sentía como un familiar cercano gracias a la contundencia de su prosa, al desborde de su pasión y a la profundidad de su pensamiento, características que las desplegó sin descuido en intereses tan dispares como la crónica roja, la novela, la historia, la gastronomía, la política y el fútbol.

La semblanza en video a Jorge Salazar fue emitida, hace algunos meses, por el programa Presencia Cultural de TNP.

Releyendo: MARIPOSAS Y MURCIÉLAGOS


Lo que más estoy leyendo en estas últimas semanas son, digámoslo de alguna forma, libros de “no ficción” (ojo a las comillas al referirme a ese término). Vuelvo a las páginas ya recorridas de LA CANCIÓN DEL VERDUGO de Norman Mailer, la clásica A SANGRE FRÍA de Capote, la corrosiva MIEDO Y ASCO EN LAS VEGAS de Hunter S. Thompson, la correcta LA TUMBA DEL LEÓN de John Lee Anderson. Y entre los libros de “no ficción” con sabor local, pues a LA SANGRE DERRAMADA del gran Jorge Salazar y EL REVÉS DE MORIR de Guillermo Thorndike. (Hay más títulos imprescindibles pero estos son los que el tiempo me permitió revisitar.)

Este interés no es súbito, tiene su causa, como todo en la vida. La relectura de estos títulos partió ni bien acabé la lectura de un libro de crónicas editado hace poco en el medio local, con el que puse, por el momento, punto final a los libros de “no ficción” que han venido publicándose en seguidilla desde el año (ante) pasado. Ahora, si me preguntan cuál recomendaría, pues a la fija DÍA DE VISITA de Marco Aviles.

Uno de los libros que releí con sumo placer, y que adrede no menciono en el primer párrafo, es MARIPOSAS Y MURCIÉLAGOS (UPC, 1999) de Julio Villanueva Chang. La primera sensación que se tiene ni bien se empieza a recorrer estas páginas de crónicas y perfiles es la de toparnos con un escritor de raza. Así de simple: nada de peripecias verbales ni afán protagónico del escritor. Ahora, no pocas veces, en conversas con amigos, conocidos y preguntones, he discutido productivamente si debemos calificar a los libros de “no ficción” como literatura. Sé que es una cuestión de nunca acabar ya que algunos dicen que sí, la mayoría que no y a otros, a los menos como yo, les da igual. Una de las mejores defensas y descripciones que conozco sobre los libros de “no ficción” se la leí al cronista chileno Juan Pablo Meneses cuando lo entrevisté, hace ya varios siglos, para Siglo XXI. Aquí va:

“Cuando hablo con amigos escritores sobre géneros literarios siempre encuentro opiniones muy divididas, en algunos casos con mucha intolerancia, en relación a si se debe considerar a la crónica como género literario. ¿Cómo la consideras tú?

Es posible que tus amigos intolerantes nunca hayan publicado nada, o si lo han hecho, no estén completamente conformes con el resultado. En general, la gente que mira esto de afuera, suele idealizar. Vivir encasillando es la manera más ingenua de idealizar. Si estás frente a un texto que te conmueve, te sensibiliza, te revela, te desnuda y te descubre un mundo, es ridículo ponerse a pensar si eso es un género literario o no. Da lo mismo. Es como si mientras tienes buen sexo, estás pensando si esa chica tiene el pasaporte al día o es una inmigrante ilegal. Para esos trámites legales está la policía. Lo mismo con la crónica, las novelas, los cuentos, los poemas: si está buena y te hace sentir, ¿a quién le importa su situación legal?”

(Aquellos tiempos, qué ingenuo era para hacer preguntas.)

Es cierto, si un texto me gusta, pues me dejo llevar. Y como lo grafica Meneses: si estás teniendo buen sexo, no vale desperdiciar esos instantes eternos de bendecido y profano placer sudoroso preocupándome en huevadas.

Pues con esa despreocupación legal por los textos es que volví a disfrutar de las cuatro secciones de MARIPOSAS Y PERFILES: Fugitivos y Fantasmas, Insomnes y Soñadores, Travesías y Refugios y mi favorita Olvidados y Ofendidos.

Perfiles alucinantes y conmovedores: como al recordado Christian Vallejo; al empeñoso Rodolfo Muñoz del Río, el ¿sufrido? desnudista de generaciones de alumnos de La Escuela Nacional de Bellas Artes; la cínica travesía por el dinero del ex pescador y ahora millonario Abel Neyra; la locura romántica de Ricardo Espinosa Reyes al recorrer a pie, en noventa días, de punta a punta la costa peruana; y la alegría de los vecinos de la residencial San Felipe con las turgentes carnes de Fiorella Faré en la pancarta de lencería femenina de lo que fue el local de Maidenform en la octava cuadra de Pershing, culpable directa de más de un choque de autos y frenadas violentas.

El azar, la curiosidad y encuentro de escritores, cineastas y personas que sin proponérselo se hicieron conocidas: como en “García Márquez va al desntista”; “Al vuelo con Herzog”, en donde el cineasta alemán se interna en los archivos del Comercio para nutrir su documental sobre Juliane Koepcke; “La isla del escribidor”, donde Mario Vargas Llosa interroga al escritor cubano Ronaldo Menéndez con preguntas tipo “¿cómo viven los escritores cubanos, qué hacen, cómo sobreviven?”, “¿la literatura de afuera llega por lo menos a las bibliotecas?” e intercambia opiniones bastante prejuiciadas como “Dime una cosa, la crisis económica tiene que haber afectado las publicaciones, sobre todo por la falta de papel”; “Destinos cruzados”, en el que se da cuenta del encuentro entre Edmundo Paz Soldán y el anciano crucigramista Mario Lara, quien fue para el escritor boliviano la inspiración que lo llevó a perfilar a Benjamín Laredo, el protagonista de su cuentazo "Dochera"; y “Mariposas y murciélagos”, un acercamiento a la alemana experta en mariposas y murciélagos Julianne Koepcke, conocida mundialmente por ser la única sobreviviente de un accidente aéreo de la compañía Lansa en la selva peruana, ocurrido el 24 de diciembre de 1971, cuando ella tenía diecisiete años.

La realidad misma como crisol inagotable de historias siempre y cuando se sepa mirar y escuchar: 1) los mochileros de todo el mundo que encuentran en las ventiladas y baratas habitaciones del Hotel España, a solo una cuadra del Palacio de Gobierno, en medio de la jungla que es el centro de Lima, el lugar idóneo en el que, echados en camas de también barato (pero limpio) colchón, deciden a qué parte de sudamericana irán a la mañana siguiente. 2) El texto que le permitió al cronista ganar el Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa en 1995, dando curso a un fin de semana madrugador por los recovecos del centro de Lima, en el que putas, locos, borrachos y pirañas reciben la luz del nuevo día con un humeante y caliente caldo de gallina. 3) La historia que reclama ser novela, la del taxista Jesús Moreano, quien regresando cansado a su casa en Comas, una mujer le pide el favor de llevar a su anciana madre a su pueblo natal en Corongo, Ancash, y así pueda pasar en su tierra sus últimas horas de vida; Moreano duda, pero decide cumplir el deseo de la moribunda viejita, a pesar de que en el trayecto pueden llegar a sufrir un ataque de Sendero Luminoso o ser detenidos por los militares. Y 4) el peregrinaje del escritor piurano Houdini Guerrero, a quien en la noche previa de un 31 de marzo le piden un lote de sus libros para ser comprados inmediatamente por una distribuidora limeña, cosa que lo lleva a empaquetar cuanto antes esos ejemplares ya que tiene que entregarlos el 1 de abril. Guerrero planifica su viaje, la vieja línea Tepsa lo llevará en un viaje de casi 24 horas a la capital, pero oh fenómeno de la naturaleza, El Niño bloquea las carreteras, lo que lo lleva a una suerte de peripecias inimaginables, como el hecho de hacer más de un trasbordo a causa del desborde los ríos, teniendo que pasar por la experiencia de meterse, junto con sus libros, en un bodegón de bus.

Los personajes que de alguna u otra manera están en el más puro de los olvidos: como el anciano peluquero de “El viejo manos de tijera”, vestido con pantalón oscuro y guayabera blanca, con adminículos inimaginables en las peluquerías de hoy; las andanzas de medianoche de José Luis Mendizábal Zayas en “Diógenes en el Jirón de La Unión”, que tal cual Diógenes el Cínico reúne a más de un caminante perdido para hablarle en tono apocalíptico del fin de los tiempos; o el policía que seguramente está presente en la memoria de los ancianos de ahora, el inolvidable policía de tránsito Reynaldo Nonone en “El pitazo final”, negro de más de metro noventa, conocido por su elegancia y garbo para hacer respetar lo que hoy no: las leyes de tránsito. Para él todos eran iguales bajo ley, sino que lo diga el entonces presidente Odría a quien paró por pasarse una luz roja. Era tan conocido Nonone, que se dio el lujo de estar en el cortometraje gringo “Muerte repentina”, en el que actuó de sí mismo, o el haber sido convocado como miembro de seguridad de la película, también gringa, “Búsqueda en la selva”, filmada en plena jungla peruana, donde tuvo la oportunidad de conocer a su protagonista, el actorazo John Wayne.

Todas estas crónicas y perfiles fueron publicadas en el diario El Comercio entre 1994 y 1999. Solo he consignado lo que me ha gustado más, que en horribles (y a veces necesarios) términos porcentuales sería el 88.96 %. MARIPOSAS Y MURCIÉLAGOS es una clara muestra de que el único juez que puede validar textos injuriados bajo la premura del tiempo es, precisamente, el tiempo. Ahora, al terminar de releerlo, no me pregunté si esto es o no es literatura. Fue tanta la sensación de bienestar que tuve, que decidí adelantar mi costumbre quincenal y así poder fumarme un ustedes ya saben qué.

Imagen, Julio Villanueva Chang.

sábado, junio 14, 2008

Golazo histórico de la Eurocopa 88



Ayer no pude ver los partidos de la Eurocopa 2008. Estuve casi todo el día celebrando con Jorge, Armando y Jonathan el lleno total de la charla y presentación de la novela GENERACIÓN COCHEBOMBA de Martín Roldán Ruiz.

Al llegar a casa le pregunté a mi hermano cómo había quedado el partido entre franceses y holandeses. No lo pude creer. Como había retornado a casa para alistarme para el concierto de Pax, no me fue posible ver el partido en diferido. Sin embargo, en la madrugada de hoy sábado, gracias a ESPN, lo vi con suma atención. Como se sabe, el fútbol a veces depara goleadas engañosas. Y pensé que la paliza de los holandeses estaba en ese rubro de goleadas. Pero no: fue una goleada cimentada en buen juego, individual y colectivo, bajo todo punto de vista, pese a que algunos digan que no fue tan redonda la contundencia.

Ahora, muchos conocedores del fútbol dan como primera favorita para llevarse esta Euro a Holanda. Como la vida, el fútbol da sorpresas. O sea, que no extrañe que los dirigidos por el ex gran goleador Marco Van Basten se queden con los crespos hechos en la Semifinal (ya les ha pasado). Y tampoco hay que sepultar del todo a los franceses, que para mí junto a los croatas, son mis favoritos para llevarse la copa de esta suerte de minimundial.

El mejor equipo holandés que he podido ver, fue el que se llevó la Eurocopa 88 realizada en Alemania. ¿Se acuerdan de ese equipazo con Ruud Gullit, Van Basten, Ronald Koeman y el extraordinario Frank Rijkaard. (Por cierto, tanto Gullit, Van Basten y Rijkaard fueron la base de ese dream team del A. C. Milan que a fines de los ochenta e inicios de los noventa lo ganó todo a nivel de clubes.)

Son muchos los momentos de ese torneo que aún tengo almacenados en la memoria. Y de lejos, el primero de ellos es el golazo que Van Basten le hizo a la URSS en la Final disputada en Munich. Golazo que selló un impecable despliegue de equipo en todo el certamen.

Luego de esa Euro, Holanda no ha ganado nada de nada. Tres ejemplos: Mundial Italia 90, nada. Mundial Francia 98, nada (encima con roche porque al quedar en cuarto lugar los jugadores se pelearon a vista y paciencia de todos). Y Euro 2000 (Bélgica-Holanda), nada (fueron eliminados en Semifinal por Francia en rueda de penales, pero tuvieron la oportunidad de pasar a la Final a no ser por los tres penales que fallaron en los minutos de juego).

¿Romperán esta vez la maldición del casi casi los holandeses?

viernes, junio 13, 2008

Hoy viernes: Concierto de Pax en El Directorio



Los que coquetean en las bases cuatro y cinco deben conocer bien a este grupo que la rompió en la movida rockera peruana de los sesenta y setenta. Los integrantes de Pax estarán tíos, pero no hay duda de que les sobra fuerza, talento y nervio.
Pues bien, Pax vuelve a presentarse esta noche en El Directorio, lugar que estas últimas semanas se está caracterizando por el buen gusto que tienen a la hora de programar sus conciertos, y lo de esta noche no es para nada una excepción.
Para los que no saben (hay que jugar con todas las posibilidades) : El Directorio queda en el Centro Histórico, frente a la plaza San Martín, en Carabaya 937. (Cover: 10 soles)
Imágenes: Dos de Pax en su primer concierto en El Directorio.

miércoles, junio 11, 2008

Viernes 13: Martín Roldán Ruiz en la universidad Federico Villarreal - Ciclo: La Nueva Narrativa Peruana

La Escuela de Literatura de la universidad Federico Villarreal, a través de sus alumnos Jorge Vergara, Jonathan Timaná y Armando Alzamora, dará inicio, a partir de este viernes 13, al mediodía, a un ciclo de charlas y presentaciones, denominado La Nueva Narrativa Peruana, con la presentación de la novela GENERACIÓN COCHEBOMBA de Martín Roldán Ruiz.

En los viernes de junio, julio, agosto y septiembre, tendremos la presencia de Alexis Iparraguirre, el mejor exponente en cuento, sin lugar a dudas; Leonardo Aguirre, quien rescató, con incuestionable talento, el humor condimentado con polémica, tan rehuido por camadas enteras de escritores, en sus tres libros muy bien recibidos por la crítica; Eduardo Reyme, jovencísimo autor de DUERME TRANQUILA, REBECCA; Francisco Ángeles, cuya muy buena novela, próxima a publicarse, la cual exuda una temática y estilo no visto hasta el momento, le arrebatará la condición de ser el escritor inédito más conocido del país; Rafael Inocente, quien el lunes 23 de junio tendrá, como se le ha prometido, la edición inmaculada de su novela LA CIUDAD DE LOS CULPABLES (si no es así, sus abogados hablarán); Marco García Falcón, el mejor prosista peruano de los últimos treinta años, autor de dos libros muy bien tratados por la crítica y en especial por el público lector (soy testigo de que EL CIELO DE CAPRI se agotó en cinco meses). Y cerramos el ciclo con un invitado de lujo: el reconocido narrador Carlos Calderón Fajardo, quien nos ofrecerá una conferencia en la que dará cuenta de su cada vez más estimulante narrativa.

Pues bien, lo de este viernes 13, al mediodía, en la Sala de Grados Antenor Orrego, promete mucho. GENERACIÓN COCHABOMBA es, bajo todo punto de vista, una novela subte. En ella tenemos una galería de personajes que luchan con la incertidumbre que les depara el primer gobierno de Alan García y que están en la disyuntiva de si es dable formar parte de Sendero Luminoso, teniendo como único desfogue los conciertos subtes que se dan en los oscuros locales del centro de Lima. Martín Roldán Ruiz sabe muy bien lo que ha escrito, en sus páginas no hay aliento a falsedad, posería, palomillada de ventana, ni malditismo de vereda. GC está muy por encima de ser un anecdotario de juergas, sexo, drogas y dosis de rock, en ella es patente la ambición por recrear una juventud marcada por la frustración y las explosiones de los, precisamente, coches bombas.

Roldán Ruiz será diseccionado por el catedrático, periodista y escritor Dimas Arrieta y este blogger. La moderación estará a cargo de Crisóstomo Gamboa. Luego de la inevitable y estimulante rueda de preguntas, se proyectará el documental LAS CALLES SUBTES DE EUTANASIA Y KILOWATT.

Antes de terminar el post, tanto los organizadores como yo queremos dar gracias a todos los escritores que con muy buena onda y disposición aceptaron estar en este ciclo, y esperamos que eventos como este puedan dar pie a otros. No importa quiénes los organicen, ni qué entidad apoye, lo que debe importar es que ciclos como este se den, por la sencilla razón de que hay muchísimas voces que merecen ser promocionadas y escuchadas.

Recomendación: Es fijo que cada una de estas charlas se llenará, así es que lo ideal es ir temprano.

Imagen, Martín Roldán Ruiz, por Rocío Farfán Salazar.

lunes, junio 09, 2008

Entrevista: Martín Roldán Ruiz

viernes, junio 06, 2008

Soda Stereo - "El rito"

jueves, junio 05, 2008

Los poetas de los noventa merecen una antología (de verdad)


Hace un chupo de meses, en un bar, mi amigo Lucas Corso y yo conversábamos de poesía.
- Sería interesante hacer una antología de la poesía de los noventa. –Dijo Mr. Corso.
- Esa década es la peor en toda la historia de la poesía peruana. –Dije mientras me llevaba un Marlboro a la boca.
- Si te das cuenta, falta distancia para hacer antologías. No es tan mala esa década.
- Mmm. Bueno, es verdad que hay voces destacables.
- Te dije: no es tan mala esa década.
Me quedé pensando. Me dediqué medio minuto a mirar a la mesera. Era igualita a Talisa Soto.
- Ahora, si comparamos, la poesía de los 2000 es muchísimo peor. Ya vamos a terminar la década y no llegamos ni a cuatro poemarios buenos. Hay puro cherry sobredimensionado –Dije.
- Los chicos del noventa se merecen una antología justa. Lo mejor que se ha publicado en estos años, en poesía “joven”, o sea, de cuarenta para abajo, viene de esa gentita.
- Tienes razón…
- Y dime, Gabriel. ¿Aceptarías hacer una antología de los noventa si te lo propusiera?
- Es una pregunta retórica. Me estás pidiendo que la haga.
- Te lo digo así para que no pienses que quiero que hagas algo que no te guste.
Analicé lo dicho por Mr. Corso. Me dediqué a contemplar, ahora por cincuenta segundos, a la mesera, igualita a Talisa Soto.
- Ok. La haré.
- Sabía que ibas a aceptar.
- Hay que quedar en los próximos días para darte la primera lista tentativa, aunque pensándolo bien, será la definitiva.
- Listo.
Nos quitamos del bar. Mr. Corso se fue tras la primera edición de POETA EN NUEVA YORK que un cliente le había conseguido. Yo me fui a comprar películas en DVD a Polvos Azules.
Un día después, a las dos de la tarde, me alisté para armar la listita de poetas de los noventa: despejé el escritorio de libros, manuscritos ajenos, cds apilados y fotografías. Limpié el cenicero, puse dos cajetillas de Marlboro, abrí el bloc de notas, cogí un par de lápices y un lapicero azul de tinta líquida, pedí que me trajeran una Coca Cola y me abastecí con el elemento clave para la clarividencia: un tronchito.
Para no caer presa del adanismo, me fui a la sección chauchilla de mi biblioteca para sacar dos antologías, entre varias, sobre los noventa. Ambas aparecieron hace no más de tres años. Mientras trataba de ubicar esos lomos, me fui dando cuenta de que ese par de libros me iban a enseñar algo importante: lo que no debo hacer a la hora de seleccionar.
LOS RELOJES SE HAN ROTO y LOS DIEZ me llenaron de muchos recuerdos. Por razones que no vienen al caso, no contaré la historia secreta de ambas publicaciones. (No se preocupen.)
Veamos los convocados para esas antologías:
LRSHR: Montserrat Álvarez, Lorenzo Helguero, Miguel Ildefonso, Josémari Recalde, Roxana Crisólogo, Victoria Guerrero, Xavier Echarri, Carlos Oliva, Martín Rodríguez-Gaona, José Carlos Yrigoyen y Christian Zegarra.
LD: Johnny Barbieri, L. Helguero, M. Ildefonso, Víctor Coral, Héctor Ñaupari, Josémari Recalde, M. Álvarez, Rocío Hervias, Isabel Mata y Ana Varela.
Prendí el tronchito porque necesitaba ideas claras.
Tanto LRSHR como LD obtuvieron lo que merecieron: la indiferencia y el olvido (y eso que tuvieron “ayudaditas” mediáticas). Las dos adolecen de amiguismo, chocherismo, hormonalismo y oportunismo. Dejan la sensación de que pudieron estar medianamente aceptables, pero cuándo no: los sentimientos menores (¿diferencias ideológicas?, ¿lecturas torcidas (interesadas)?, ¿”hago esta antología para no incluir a X”?, etc.)… ¿No será mejor llamarlo cojudismo intelectual?, pensé.
Sin embargo, gracias al tronchito, oh tronchito, pude encontrar en los gratuitos caprichos de esas publicaciones un sendero luminoso que me llevó a la base de la lista que tenía que preparar.
Lo más fácil de hacer en una antología de poesía es la selección. Y tratándose de una de los noventa, pues esta no debe admitir errores, pero como siempre hay ausencias, estas no deben ser fatales. Como para mí la poesía es, ante todo, sensibilidad, no creo que me equivoqué en la selección.
Antes de embarcarme en tamaña tarea, cogí el cel y llamé a Mr. Corso.
- Hola, Gabriel. ¿Problemas?
- Sí. ¿Cuántos poetas quieres?
- A ver, a ver. Dame once. ¿Eso quiere decir que ya tienes la lista?
- La termino en once minutos.
- Reunámonos mañana, entonces.
- Ok. En el mismo bar y a la misma hora.
Esta es la base que toda antología de los noventa debe respetar sí o sí. Aquí va (sin orden de preferencia): José Carlos Yrigoyen, Miguel Ildefonso, Víctor Coral, Alonso Rabí do Carmo, Victoria Guerrero y Lorenzo Holguero.
¿Por qué los poetas entran en crisis cuando no son incluidos en una antología?, me pregunté ni bien armé este sexteto. Bebí la Coca Cola, coloqué en el cd player el MACHINE HEAD de Deep Purple.
Completé la lista: Josémari Recalde, Carlos Oliva, Xavier Echarri, Martín Rodríguez-Gaona y José Pancorvo.
Al día siguiente me encontré con Mr. Corso. El bar estaba lleno, pero ubicamos una mesa esquinada. La mesera, igualita a Talisa Soto, se acercó con tres chelas. La contemplé por once segundos. Le entregué la lista a Mr. Corso.
- Gabriel, una cosa: si no me equivoco, José Pancorvo es mayor. Se sale de los criterios cronológicos del que te hablé.
- Lo sé, lo sé. Sin embargo, Pancorvo es un gran poeta, y no muchos, mezquinamente, no le reconocen la influencia. Una antología noventera sin Pancorvo es como un cuerpo sin alma.
- Entonces en el prólogo tienes que explicar bien el por qué de su inclusión. No pocos van a pitear.
- De eso no te preocupes…Ah, en mi somera investigación me di con la sorpresa de que un grupúsculo de poetas llegó a llamarse “La generación del 92”. Qué tal fumada…
- Oye, ¿pero no crees que once es un número bajo? ¿Podrías colocar cuatro más?
Mr. Corso dibujó en su rostro una gran sonrisa cuando le di la otra hojita que estaba camuflada en el bolsillo interior de mi casaca. Sabía que me iba a pedir cuatro más.
- A ver, a ver. Diego Otero, Gonzalo Portals, César Gutiérrez y Lizardo Cruzado.–Dijo Mr. Corso.
- Mira. Son quince poetas, por cada uno seis poemas. Listo. Noventa poemas.
- ¿Por qué tantos poemas?
- Es que yo no hago antologías de menos de doscientas páginas.
- Aguanta, aguanta. Yo soy fanático de Montserrat Álvarez. Y no está en la selección.
- Tampoco están Alberto Valdivia, Rafael Espinosa, Rubén Quiroz…A estos tres los pondré en un Bonus Track.
- Pero Montserrat es Montserrat.
- Pero bien sabes que no hay antología perfecta. Involuntariamente siempre hay omisiones. Además, todos los poetas, tarde o temprano, terminarán siendo convocados para una antología… Hasta Eduardo Rada será llamado...No por mí, obviamente.
Mr. Corso iba a refutarme, quería que incluya a M. Álvarez en la selección. Sin embargo, la mesera, igualita a Talisa Soto, se nos acercó. Nos preguntó si podíamos ayudar a llevar al depósito las cajas de chelas que acababa de traer el camión de la Backus.
- Si me ayudan, les invito una bandeja de conchitas negras. –Dijo la clon de la Soto.

Imagen, el grupo poético representativo de los noventa, Neón.

martes, junio 03, 2008

Miércoles 4: Presentación de EL MUNDO SIN XÓTCHIL



Miguel Gutiérrez y yo tenemos abiertas discrepancias ideológicas. Sin embargo, aquello jamás ha sido un impedimento para admirarlo como escritor y quererlo como ser humano. Y no puedo ocultar mi alegría por la edición de su novela EL MUNDO SIN XÓTCHIL en Punto de Lectura.
Y desde este blog animo a todos a leer esta novela, como también animo a que vayan mañana miércoles a la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez, porque no todos los días tenemos el lujo de ver en persona a un gran escritor.
En febrero del 2005, David Abanto, Miguel Ildefonso, Carolina Fernández y yo tuvimos el gustazo de entrevistarlo, en el café Domino´s, para el primer número de la revista Pelícano. De la entrevista consigno dos preguntas sobre esta estupenda novela.
Aquí van:
Usted acaba de mencionar una de sus grandes novelas, El mundo sin Xótchil. Con respecto a ella y centrándonos en el estilo en que fue escrita, podemos percibir, entre otras cosas, cierta influencia narrativa de modelos del Siglo de Oro español. ¿Qué podría comentarnos al respecto?
Antes de ponerme a escribir la novela me pregunté: ¿quién cuenta la historia? O mejor, puesto que la novela asume la forma de Memorias, ¿quién es el autor de las mismas? Es un individuo de Piura que nace en el seno de una familia de terratenientes en decadencia. Hombre culto, pero con una cultura pasada, decide, traspuestos los 60 años, escribir la memoria sobre lo que fue el acontecimiento central de su vida que ocurrió 50 años atrás durante su infancia. El lenguaje entonces tiene que estar de acuerdo con la personalidad y la cultura del personaje autor de las memorias. No sé si hay mucho de Quevedo, pero en todo caso el protagonista debió ser un asiduo lector de poetas y escritores del Siglo de Oro de España. Recuerdo que una vez la conductora de un programa cultural para un canal local, a propósito de mi novela Xótchil, me preguntó si había leído Cumbres Borrascosas, pues le encontraba alguna semejanza con mi novela. Por supuesto yo había leído aquella hermosa novela más de treinta años atrás pero la tenía por completo olvidada al momento de la escritura. ¿Qué pudo ocurrir entonces? En mi ensayo El revés del mundo sin Xótchil he tratado de expresar el acto creativo tal como cristaliza en el momento de la escritura. Es el momento mágico, maravilloso de la creación literaria, donde confluyen todo lo que tú has vivido, todo lo que tú has leído y todo lo que has percibido. ¿De dónde sale este o este otro personaje? ¿De dónde sale, por ejemplo, doña Mathilde? Hubo modelos de la vida real que se fusionaron con modelos tomados del cine o de la novela. No fui consciente al momento de escribir, pero después advertí que doña Mathilde pertenece al linaje de las mujeres maduras que aman apasionadamente a hombres más jóvenes de la novela universal, como las protagonistas de Las ilusiones perdidas o La educación sentimental. Umberto Eco dice que el escritor posee una especie de enciclopedia personal, gran parte de la cual permanece sepultada pero que se activa durante el proceso creativo; son corrientes subterráneas que al ser convocadas, a veces fortuitamente, afloran con su misterioso poder transformador al momento de la escritura. No es improbable entonces que olvidados pasajes de Cumbres Borrascosas hayan venido desde el pasado para alimentar mi ficción. Y esto no me molesta, por el contrario me enternece porque admiro y amo mucho la novela de Emile Bronte.
En esta novela notamos un alejamiento del halo político que se encontraban en otras novelas suyas. ¿Cómo ve esta novela ahora que han pasado varios años?
Más allá de la ideología y la militancia partidista, me interesa la pasión política en la medida que responde a una de las experiencias fundamentales de los seres humanos. En El mundo sin Xótchil esta dimensión está como puesta entre paréntesis por la naturaleza de la historia y de los personajes. El mundo... trata de la búsqueda por parte de los pequeños amantes del amor absoluto, donde el tiempo transcurre por carriles distintos a los del devenir histórico, dimensión donde tienen lugar las pasiones políticas. Y la ética de los novelistas consiste en respetar los universos interiores de sus personajes. Todo lo cual no quiere decir que la política, las pasiones políticas, hayan dejado de preocuparme: al contrario, en la novela que estoy escribiendo el mundo de las pasiones políticas ocupa el centro de mi invención.

Una Seminifinal de La Copa Libertadores 1997: Sporting Cristal - Racing Club



Hoy almorcé tarde, pero valió la pena la espera. Los tallarines verdes, el queso parmesano y el jugoso churrasco estuvieron en su punto. Mientras devoraba el plato con placentera paciencia, miraba con atención el programa Expediente Fútbol de Fox Sports.
1997 es un año muy especial para mí en todos los sentidos. Y recuerdo muy bien cuando vi esos dos partidos de Semifinal por La Copa libertadores. Fueron dos miércoles de frío y lluvia compensados con gratificantes calores hormonales.
No es gratuito este programa de Expediente Fútbol dedicado a las Semifinales. Tanto hoy como mañana se juegan los partidos de vuelta del que saldrán los dos equipos que disputarán la gloriosa copa. Por un lado tenemos al LDU de Ecuador con el América de México, por el otro a Fluminense de Brasil con Boca Juniors de Argentina. Tengo dos preferencias: la primera, si clasifican América y Boca, me quedo con los argentinos. La segunda, si la final es entre LDU con Boca, le voy a los ecuatorianos. (Ahora, si se diera la final entre América y Fluminense (cosa que no quiero), apunto a los brasileños.)
Volviendo al partido de la semifinal del 97. Como recuerdan, nadie daba crédito a los del Sporting del Rímac (a lo Tito Navarro), la mitad de aquel equipo era extranjero (los nacionalizados Balerio, Julinho, Garay y Asteggiano (hoy asistente del DT de la selección peruana), más Amoako y Bonnet. No era un equipazo, pero tenía algo muy importante: el entrenador Sergio Markarián.
Racing Club tampoco era un equipazo. Sin embargo, sus jugadores tenían hambre de gloria, ya estaban haciendo historia con la sufrida academia, de la mano del zorro viejo Alfio Basile. Muchos de esos jugadores ya estaban en sus descuentos. Algunos de ellos son muy conocidos por la hinchada peruana. Veamos: el delantero, el goleador, era Martín Vilallonga, quien años después descolló en la U; el volante mixto era Gastón Córdova, quien en el 2001 tuvo un paso importante por el Sporting del Rímac; y el defensa central era el "negro" Galván, quien desde el año pasado es el capitán de la U.
Sería una mezquindad sin perdón decir que ese par de encuentros no fueron partidazos. Los dos suman la nada despreciable suma de diez goles. En el partido de ida, en Buenos Aires, los de la academia se impusieron por 3 a 2. Para la memoria quedan los golazos de Soto y Bonnet. En el partido de vuelta, en Lima, se dio la fiesta, la goleada de los dirigidos por quien debió, al menos para mí, ser el DT de nuestra selección.
En el partido jugado en el Estadio Nacional se dio el que quizá puede ser uno de los mejores goles de la historia de la Copa Libertadores. El tanto de Julio "El Coyote" Rivera es una joya digna del evento más apasionante del fútbol mundial, mucho más apasionante que la Champions League.

lunes, junio 02, 2008

Ian McEwan


El principio es fácil de señalar. Estábamos al sol junto a un roble, parcialmente protegidos de un viento fuerte, racheado. Yo estaba arrodillado en la hierba con un sacacorchos en la mano y Clarissa me pasaba el vino, un Daumas Gassac de 1987. Aquél fue el momento, la marca en el mapa del tiempo: yo tenía el brazo extendido y, en cuanto sentí en la mano el cuello frío de la botella y su negra cápsula, oímos el grito de un hombre. Nos volvimos a mirar al campo y vimos el peligro. Un instante después, corría en su dirección. Fue una transformación absoluta: no recuerdo el momento de soltar el sacacorchos, no de ponerme en pie, ni de tomar una decisión ni oír la advertencia que Clarissa gritó a mis espaldas. Qué idiotez, entrar corriendo en esta historia y sus laberintos, alejarse a toda prisa de nuestra felicidad entre la fresca hierba de primavera junto al roble. Volvió a oírse el mismo grito, y el de un niño, debilitados por el viento que rugía en los altos árboles a lo largo de los setos. Aceleré el ritmo. Y entonces, de pronto, desde diferentes puntos del campo, otros cuatro hombres convergieron en la escena, corriendo como yo.
...
Estoy ocultando algo, retardando la información. Me entretengo en los momentos previos porque entonces aún eran posibles otras consecuencias; la convergencia de seis figuras en un espacio listo y verde ofrece una geometría reconfortante desde la perspectiva del aguilucho: el plano cognoscible, limitado, de la mesa de billar. La trayectoria consiguiente, los ángulos de impacto y retroceso, y en lo alto, con tranquilizadora claridad, la luz baña el campo, el paño y todos los cuerpo en movimiento. Creo que mientras aún convergíamos, antes de entrar en contacto, nos encontrábamos en un estado de gracia matemática. Me entretengo en nuestras posiciones, en las respectivas distancias y en los puntos cardinales, porque, en lo que se refiere a los hechos, ésa fue la última vez que llegué a entender algo con claridad.
(De: AMOR PERDURABLE. Compactos Anagrama, 2001)